Un fresco de peregrinos que caminan en fila, de dos en dos. Alguien ha raspado todos los pares de ojos, con cuidado, uno a uno.
Registro de los peregrinos
El registro de los peregrinos que durmieron en el claustro. Página tras página de nombres, tachados con la misma tinta negra. Solo quedan las fechas. Lo cierras y te lo llevas.